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DIAGNOSTICO Y MANEJO DEL REFLUJO GASTROESOFAGICO
Si el examen radiológico incluye compresión abdominal, posición de Trendelenburg, prueba de sifonaje su sensibilidad aumenta al 70%. Se considera reflujo grado I si este se evidencia hasta la unión del tercio distal con el tercio medio del esófago. Se considera grado II cuando el reflujo se evidencia hasta el tercio proximal del esófago. Se clasifica como grado III cuando existe broncoespasmo. Manometría esofágica. Es útil en el diagnóstico. Los criterios diagnósticos manométricos que sugieren reflujo gastroesofágico son: hipotonicidad del esfínter esofágico inferior (menos de 6 mm/Hg), longitud intra-abdominal del EEI menor de 2 cm. En la manometría esofágica de 24 horas la documentación de relajaciones inapropiadas del EEI, también sugiere reflujo. La manometría es importante en el seguimiento de los pacientes ya que la alteración en el peristaltismo esofágico puede ser responsable de reflujo o resultado del mismo. Pruebas provocadoras. Antes de existir la pHmetría esofágica las siguientes pruebas provocadoras estaban indicadas así: la prueba de reflujo estándar, el test de vaciamiento y la prueba de Bernstein. Ellas son obsoletas a excepción de la prueba de Bernstein. La prueba de Bernstein evalúa la sensibilidad del esófago al ácido y trata de correlacionar los síntomas del paciente con el reflujo de ácido. Esta prueba se realiza pasando una sonda nasoesofágica que debe quedar localizada 30 cm del ala nasal. Se instila solución salina a razón de 100 a 120 gotas por minuto por 10 a 15 minutos. Abruptamente, sin advertirle al paciente, se instila ácido clorhídrico, 0.1 N y se evalúa la respuesta del paciente. Si la instilación se acompaña de dolor se considera la prueba positiva. Esta prueba tiene una pobre sensibilidad de solamente 30-42%. Medicina Nuclear. Es una prueba muy útil ya que si es positiva no requiere otro examen comprobatorio. Es un examen libre de molestias para el paciente y se encuentra disponible donde haya servicio de medicina nuclear. Su sensibilidad es del 36% y su especificidad es de 90%. Infortunadamente si es negativa no excluye el diagnóstico y debe realizarse otro examen. Ultrasonido. Aunque es un método no invasivo prácticamente no se utiliza ya que requiere ecografistas que estén dispuestos a utilizar varias horas de su tiempo en este tipo de examen. A pesar de esto existen estudios en recién nacidos utilizando este tipo de diagnóstico. pHmetría esofágica de 24 horas. Es el parámetro de referencia para el reflujo gastroesofágico. Se realiza utilizando sondas con sensores de pH. Uno de los sensores de pH debe quedar localizado en el tercio medio del esófago. Este sensor envía una señal a un equipo de registro. Esta evaluación de 24 horas es evaluada por el programa del computador en búsqueda del tiempo que el pH del esófago se mantiene por debajo de 4, esto relacionado con el número de reflujos y la duración de los mismos. El puntaje de Demeester mayor de 14 indica reflujo patológico. Es importante la correlación del reflujo con los síntomas del paciente, la posición o su relación con la comida. Parámetros más frecuentemente evaluados con los dispositivos comercialmente disponibles: · Número de episodios de reflujo · Tiempo total pH < 4 (minutos) · Episodio de reflujo más largo (minutos) · Número de episodios de reflujo > 5 (minutos) · Porcentaje del tiempo del pH < 4 (minutos) El protocolo diagnóstico del paciente con clínica de reflujo es el siguiente: Tratamiento Para todos los tipos de reflujo el cambio de los hábitos es fundamental (tabla I). Autor: FUNDACION SANTAFE DE BOGOTA
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