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Artículos
para Mdicos |
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Bioética
Etica, moral y deontología en la práctica médica.
"La palabra ETlCA significa no solo una cierta rama de la filosofía, del pensamiento, sino también el objeto y el sujeto de la materia que se estudia. "Etica" y "ético" con frecuencia se utilizan como sinónimos de "moral", de "lo que es moral" y de "la moral", tal como ocurre al hacer referencia, en forma indiferente, a la ética o a la moral de una persona o de un grupo, a sus virtudes o calidades éticas o morales. La ética o la moral de las personas o de los grupos, sin embargo, consiste no solo aquello pertinente a lo que habitualmente o por costumbre hacen, sino también a lo que creen es adecuado, correcto u obligatorio hacer. Las acciones de los hombres son con frecuencia, aunque no siempre, un signo de lo que creen y piensan; por ello sus acciones pueden apartarse de sus creencias, y tanto las acciones como las creencias pueden diferir de lo que los hombres dicen deben hacer o creer. La moral contiene un elemento normativo ineludible. En tanto que la persona puede incurrir en una conducta habitual y de costumbre en ausencia de pensamiento reflexivo, la ética siempre involucra la evaluación o la prescripción reflexivas concernientes al asunto en cuestión." (En- cycl. Britan. 1980).
En su conocida obra sobre la filosofía de Aristóteles, Jan- car (1966) expresa que la ética hace parte de la rama de la filosofía que tiene que ver con las acciones del hombre. La palabra ética viene del término griego ethos, que quiere decir costumbres, maneras, hábitos, y Aristóteles la usa en su acepción secundaria de carácter, o sea de aquello que revela lo que el hombre realmente es. En la Metafísica, Aristóteles plantea como el Bien, o sea la excelencia, es la Causa Final del hombre, y como la voluntad, por razonamiento informado, provee la motivación para el progreso humano hacia la perfección. El Bien constituye el patrón para medir las acciones humanas, y por ello cualquier juicio sobre el carácter debe hacerse en términos de los valores normales. La ética, por lo tanto, es el estudio del carácter, del elemento moral en la naturaleza humana, es el estudio del quehacer del hombre en términos de la perfección propia Gancar 1966).
La MORAL es la ciencia o doctrina de la conducta y de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia (Diccionario VOX), aquello que no concierne al orden jurídico, sino al fuero interno o al respeto humano (Diccionario de la Real Academia Española).
La DEONTOLOGIA es la ciencia o tratado de los deberes, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua.
Tradicionalmente los médicos han tenido como propósito principal y como componente inseparable de su actividad profesional y labor científica, el análisis y la valoración -continuados y permanentes- y el desarrollo de criterios morales y procedimientos normativos para la ejecución de sus actos. Tales propósitos se hallan incorporados en el juramento hipocrático, cuyo mandato constituye el marco moral y deontológico de la medicina (Patiño 1992).
Y es claro que así sea, por cuanto la medicina es una práctica eminentemente moral que busca hacer bien a las personas y a las comunidades y porque su ejercicio se rige por un código de ética, el cual también define los deberes del medico, o sea su deontología.
Los dramáticos y esplendorosos avances de las ciencias biomédicas han creado una nueva perspectiva en el ejercicio, la docencia y la investigación médicas. Se piensa que en realidad tal perspectiva plantea “una nueva ética", una ética diferente de la secular ética hipocrática (Patiño 1992, 1993). En efecto, basta considerar aspectos tales como la ingeniería genética la fecundación artificial, los trasplantes de órganos, la muerte cerebral, la prolongación artificial de la vida, los grupos de práctica profesional con intereses económicos, la organización gremial de la medicina el surgimiento de la litigación medicolegal, la auditoría médica, la regulación administrativa de la práctica médica, la creación de sistemas de medicina prepagada con beneficio económico para terceros, han llevado al planteamiento de una “nueva ética” y, por cierto, de una nueva deontología.
En publicaciones anteriores me he referido al conflicto que enfrenta el médico moderno ante el triunfo de las ciencias biomédicas y la enorme posibilidad de aplicar los nuevos conocimientos al tratamiento y prevención de la enfermedad, como supremo imperativo hipocrático, contra el confinamiento de la medicina institucionalizada que se expresa como mandato burocrático el cual, por razones generalmente de orden económico, lo limita en su capacidad de acción (Patiño 1989, 1990).
Los factores socioeconómicos juegan un papel de creciente importancia en la regulación de la práctica médica. Los elevados costos de la medicina, que previsiblemente habrán de continuar en ascenso en forma paralela con el avance tecnológico, establecen una forzosa discriminación o «triage» de tipo económico, lo cual significa una contradicción ante el imperativo hipocrático. Y también, forzosamente, se crea una tendencia hacia la planificación de la atención médica, y lo que es más grave, a la toma de decisiones por parte de personal no medico, de aquel que tiene el manejo y la administración de las instituciones que prestan servicios de salud.
Los altos costos de la atención médica han hecho surgir, como necesidad social sentida, sistemas de acceso basados en el prepago, en su mayoría administrados por terceros, o sea por grupos diferentes del médico y el usuario, cuya rentabilidad, aparentemente se opone al precepto ético legalmente vigente en Colombia. En defecto, la ley 23 de 1981 por la cual se dictan Normas en Materia de Etica, en el Capítulo I, Declaración de Principios, Artículo 1º, numeral 7º, establece: “El médico tiene derecho a recibir renumeración por su trabajo, la cual constituye su medio normal de subsistencia. Es entendido que el trabajo o servicio del médico sólo lo beneficiará a él y a quien lo reciba. Nunca a terceras personas que pretendan explotarlo comercial o políticamente.” (ASCOFAME).
La organización de los hospitales, que son instituciones de creciente complejidad y costo, combinada con los intereses gerenciales de costo-beneficio que priman en los programas de ascenso y de financiamiento de los servicios de salud, implica reglamentaciones y normatizaciones que pueden significar, de nuevo, profundos conflictos con el idealismo del imperativo hipocrático de hacer lo mejor por el paciente.
El Departamento de Cirugía de la Fundación Santa Fe de Bogotá ha creado su propio Comité de Bioética, el cual tiene el encargo de estudiar las implicaciones éticas, morales y deontológicas de la moderna cirugía a la luz de las anteriores consideraciones, y de plantear el lineamiento de “la nueva ética” y de “la nueva deontología”, o, tal vez mejor, de la ética de siempre ante las nuevas condiciones del ejercicio médico, como riguroso marco de referencia para nuestra práctica, docencia e investigación en cirugía.
Autor: José Félix Patiño Restrepo, MD, FACS (Hon).
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