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Artículos
para Mdicos |
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Urología
Implantes peneanos y calidad de vida: Revisión.
Autor:
Alejandro Carvajal O., MD.
Urología CES.
Medellín - Colombia.
Andrología Fundació Puigvert
EAA Clinical Andrology Certification.
Luego de la entrada al mercado del sildenafilo en 1998, las opciones terapéuticas en disfunción eréctil han aumentado considerablemente, y se ha replanteado y reorganizado el algoritmo de tratamiento en dicha patología. Es así como, similar a la organización de prioridades y necesidades, las terapias en disfunción eréctil han sido rotuladas por muchos autores en líneas de tratamiento, como ha sido usual en entidades oncológicas. A pesar de los avances en farmacoterapia oral, intracavernosa, tópica y la utilización de mecanismos de vacío, hay un grupo no despreciable (aproximadamente el 15% de los pacientes que buscan tratamiento para su disfunción eréctil) de pacientes refractarios a todos los tipos de terapia y que tienen un daño severo e irreversible de su mecanismo de erección y que requieren una opción de tratamiento quirúrgico. Las prótesis de pene son mecanismos diseñados para producir un fenómeno similar a la tumescencia producida por el influjo de sangre a las trabéculas cavernosas y que en condiciones normales es producida por diversos tipos de estímulos.
Después de que Wooten en 1902 sugiriera la cirugía venosa como una alternativa quirúrgica para el tratamiento de la disfunción eréctil (1), se realizaron varios tipos procedimientos para tratar dicha condición quirúrgicamente. La historia de los implantes peneanos comenzó con el profesor Nicolai Borgoras en 1936, al intentar realizar la reconstrucción de un pene con el objetivo de facilitar la micción y la actividad sexual, mediante la utilización de un cartílago costal. Varios meses después, la reabsorción gradual del mismo hizo que dicho procedimiento no cumpliera su objetivo (2). Las primeras prótesis con material heterólogo cursan de 1950, cuando se utilizaron implantes de acrílico. Posteriormente se usaron cilindros de silicona y material sintético, hasta la llegada en 1973 de las prótesis peneanas inflables, que intentaron superar la estética y mejorar la función de las prótesis maleables diseñadas previamente (3). Con el tiempo, se han producido múltiples cambios en el diseño y manufactura de los dispositivos, para así ofrecer unos mecanismos más seguros, duraderos y aumentar el grado de satisfacción por parte de los pacientes (4). Autor: Alejandro Carvajal O., MD.
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